5 de enero, miércoles — 5

Son las 8:00 y todavía tengo sueño, tenía ganas de quedarme acostado en mi cama toda la mañana. Ya me tomé un café a ver si me despierta o sigo tirado en el escritorio haciendo que todo a mi alrededor deje de importar. La mañana recién empieza para algunos, para mi empezó hace mucho.

La gente no me quiere porque están ocupados en sus propias vidas, ya tienen sus vidas casi resueltas, tienen compañía, alguien que les diga «buenos días» todos los días, alguien en quien confiar. Ya sé que no soy el centro del universo ni mucho menos.

Hoy por suerte pude llegar rápido a mi casa pero como algo malo tiene que pasar siempre: llego y no tenía Internet. Tampoco pude hacer el reclamo con Movistar. Ahora me divierto, mientras tanto, editando estas entradas, poniéndole música, etc. No falta mucho para que me vaya a dormir pero ¿qué se puede hacer además de la misma aburrida rutina de siempre? Nada, esperar. Siempre todo depende del tiempo y así será siempre.


Las flores también crecen en el desierto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.