6 de febrero, domingo — 37

Empecé la mañana escuchando a Dorian y recordando lo bien que la pasé ayer. Empezamos yendo al Club de la Milanesa en Lomas porque al lugar que teníamos pensado ir estaba cerrado por vacaciones. La pasamos bien, no estaba lloviendo. La mayor parte del tiempo (del día) traté de hacerla sonreír y funcionó, no estoy tan oxidado como parece. Almorzamos rico y pudimos hablar de varias cosas. Después de eso pasamos por un Rapanui y compramos varios chocolates, terminamos comiendo un Franui hasta que empezó a llover otra vez y nos fuimos para la estación a tomar el tren. Yo pensaba que el día se iba a acabar ahí pero al final terminamos yendo a Puerto Madero (otra de mis cosas impulsivas imprevistas).

Cuando estábamos llegando empezó a llover de golpe, se veía hermosa la lluvia. Estuvo así una parte de la tarde pero por suerte después ya no llovió más y pudimos estar tranquilos sentados en un banco. Seguimos hablando de nuestras cosas, recostados en el banco por casi 3 horas. Me gusta estar en Puerto Madero, me trae buenos recuerdos. Estuvimos tranquilos hasta que vino un hippie a preguntarnos qué éramos, qué cosas nos gustaban del otro y qué nos disgustaban. Nos hizo algo con alambre (una clave de sol y un corazón) y vendía pulseras (sigo creyendo que nos re cagó con el precio pero bueno). Estuve mal un rato porque no tolero ciertas cosas, me siento incómodo, pero la buena compañía hizo que se me pasara y estuviese tranquilo. Un buen abrazo siempre apacigua las aguas.


You were standing there
There was music in the air
I should have been away
But I knew I had to stay

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