9 de febrero, miércoles — 40

Todavía no me siento feliz al 100% pero poco a poco voy recobrando ese sentimiento que se llama felicidad. Dejo que el destino me sorprenda. Hago que cada momento valga la pena vivirlo, ya no quiero quedarme más estancado. Quiero dejar de sentirme mal y creo que lo estoy logrando. No me siento solo, me siento acompañado. No sé cuánto va a durar, por eso quiero aprovechar las cosas. La vida. Faltan dos días más de trabajo y tengo mis merecidas vacaciones. No sé si me voy a ir a algún lugar todavía. Sólo escribo las cosas que atraviesan mi cabeza, no estoy tan pensante. Algún día va a llegar el momento en el que alguien lea esto y se dirá a sí mismo «¿Qué es lo que le pasa a este tipo?» y si pudiera responderle, le diría: Estoy tratando de ser feliz, me cuesta, pero no me rindo.

Aunque suene algo medio raro: ¿Y si la felicidad consta de lo que hacemos mientras tratamos de alcanzarla? ¿Si no existe tal cosa final como tal, sino los momentos que se viven? Los momentos son muy importantes para mí.


Entre caníbales
El dolor es veneno, nena
Y no lo sentirás
Hasta el fin, mientras te muevas lento
Y jadees el nombre, que mata

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