21 de marzo, lunes — 80

Transcripción de cuaderno: Ya estamos en otoño (si no empezó ayer, empezó hoy). Son aproximadamente las 2 de la tarde y estoy re aburrido. Mi mente está tranquila y cansada. Quiero llegar a mi casa y acostarme en mi cama. Mañana va a ser uno de los peores días de mi vida. Ya pasó un año (mañana) de la maldad que hice. No importa si fue intencional o no. Importa lo que hice y lo que hice fue malo. Estoy arrepentido de lo que hice y la cantidad de veces que pediría perdón serían infinitas. No debería quemar mi cabeza con estas cosas pero es inevitable. Al día de hoy se mantienen en mi memoria. Nada de lo que haga va a volver el tiempo atrás y hacer que eso no haya pasado nunca. Estoy escribiendo estas cosas hoy en lugar de mañana porque me está carcomiendo la cabeza hace días. Por suerte y por consejo de los demás ya lo considero un tema superado hace tiempo (aunque sea contradictorio con lo que dije recién). Los hechos, hechos son. Esas cosas las tengo en claro. En algún momento de la vida voy a dejar de cargar con la responsabilidad de ese acto. Todos nos merecemos una segunda oportunidad. La verdad que no sé si esto aplica para mí pero me gustaría que así fuese, para poder demostrar que soy una persona distinta, que no soy la misma de antes. Nunca sabré si podré alcanzar la felicidad pero esto no significa que sea una persona infeliz. Soy una persona en constante cambio. Soy una persona libre de pensamiento pero no sé si libre de oportunidades.

La vida son momentos malos y buenos (con sus respectivos intermedios e inconclusos). No sabemos cuando dejaremos de existir en el plano terrenal. Dejemos nuestra mejor huella posible. Tenemos tiempo.

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