22 de marzo, martes — 81

Hoy es uno de los tres días que marcaron mi vida desde hace un año. Sé que con el tiempo me voy a terminar olvidándome de las cosas y de esa manera perdonándome. ¿Ya pedí perdón? Muchas veces, pero no alcanza. Nunca va a alcanzar. No hay marcha atrás. Es un hecho, una realidad. Sentía ansiedad pero supe manejarla. No creo estar atado a las consecuencias, es todo psicológico. Las cosas ya terminaron y el que las quiera seguir es porque aún no supo cómo detener las cosas. No sabe cómo encaminar los hechos.

En el trayecto de un año fui superando obstáculos que me fueron poniendo. Me caí, me caí, me caí y me levanté. Básicamente la mayoría de las veces que me caí fue porque me tiraron. Me tiraron basura sin despecho. No supieron entender cómo seguir adelante y seguían detrás mío. Hicieron hasta lo imposible y algunas cosas consiguieron. Lamentablemente y afortunadamente no pude hacer las cosas solo. En ciertas partes de la vida te das cuenta que necesitás estar solo para entender las cosas, que todo depende del tiempo pero eso es una etapa. Somos personas sociables y dependemos mucho de los demás. Nos ayudan, muchas veces, sin que pidamos ayuda. En esta curva de aprendizaje (porque todavía me falta mucho, supongo) aprendí muchas cosas de muchas personas. Nunca creí estar en esta situación como tampoco creí que alguien a quien quería esté en una mala situación por mi culpa. Son vaivenes de la vida. El destino. Algo que nos hace llegar a donde estamos hoy.

Me despido de esta publicación pidiendo perdón por lo que hice, otra cosa no puedo hacer. Perdón para esa persona que me quería un montón. Fue un malentendido. Se arruinó todo. Nuestras vidas se arruinaron y muchas más. Ambos tuvimos que volver a empezar con las manos vacías aunque tuviésemos compañía, porque, como dije antes, las etapas de estar solo y estar acompañado son eso, etapas. Las cosas de esta magnitud no se solucionan de un día para el otro. Llevan su tiempo. Mi tiempo está pasando considerablemente bien. Ya llegó mi castigo, ya cumplí lo que tenía que cumplir (aunque seguramente piensen otra cosa).

Basta. Ya me cansé de arrastrar todo esto. La libertad ya la conseguí otra vez. Si tuviera que describirla, no sabría cómo. La paz se puede volver a conseguir, hay que luchar solamente. Luchar consigo mismo y con los demás. Volver a sonreír es muy importante en la vida. Llorar limpia lo que tenemos dentro pero no soluciona las cosas. Hay que seguir adelante como sea (y si querés, con quien sea).

No trates de volver el tiempo atrás para que las cosas sean más lindas, más tranquilas y así poder tomar mejores decisiones. Las cosas están hechas a su modo. De eso se aprende. De eso se tiene miedo. De eso nos escondemos. De eso somos libres.

Un Lorem ipsum era más corto (?)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.