23 de marzo, miércoles — 82

Transcripción de cuaderno: Éramos el mejor equipo del mundo y terminamos siendo lo peor de la historia. Fue culpa mía, obviamente, como todo lo que pasa. Empezaban a caer todas las fichas y empezamos a separarnos. Nadie entendía lo que estaba pasando. Éramos sólo nosotros dos hasta que se fueron involucrando más personas y entendimos muchas cosas. Pensaba que se iba a poder solucionar de alguna manera pero no había chance. Ya no había vuelta atrás. Se cerraron todas las puertas. Todas las proyecciones a futuro que creíamos, se desvanecieron (las personales también). La culpa no me la va a sacar nadie, ni yo mismo excepto cuando me olvide, algún día, pero eso no me librará de culpa. La vida que tenemos hoy en día fue reconstruida, como dije ayer: solos o acompañados. Seguir adelante, como sea, es la única opción aparente. No desistir y no cerrar los ojos.

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